Libros, copa y sofá. ¿Quién da más? (TLF : 669 76 94X6)

Me siento múltiple. Soy una habitación con múltiples espejos fantásticos que convierten en falsas reflexiones una realidad única, anterior, que no se encuentra en ninguno y se encuentra en todos. Fernando Pessoa -una pessoa maravillosa-

majeta

Sobre estas líneas el afamado retrato de Bobarín a sus anchas. Ilustración para el libro La Fórmula Femenina

La fiesta sobre la que nos escribía Carla en el pasado post -que no es lo mismo que un post pasado, posado ni pesado- consistió en un ágape sin parangón para Madame Bobarín donde los libros, el Gin Tonic y el vino hicieron sus delicias; también acudieron al evento varios amigos de la dama pero ella estaba muy ocupada en esconder las botellas bajo su miriñaque y aún hoy anda reprochándoles que no acudieran al evento o “eviento”, porque el público bebía los vientos de Bobarín y ella se bebía sus copas ayudada por largas cánulas que ya tiene patentadas. La que se creía protagonista no tardó  en apostar por la horizontalidad en el cómodo sofá que preside el espacio y volvió a leerse el libro que ella misma había escrito sorprendiéndose gratamente al hacerlo.

-¿Esto lo he escrito yo?

-No, señora, unas tal Carla y Clorata.

-Pues qué bien escribo- De esta manera recostada en el diván  firmó ejemplares del libro que no había escrito mientras empapaba sabrosas carlucias en su gintonic. ¿Que aún no saben lo que son las carlucias?

A Dieta tu Tía

A Dieta tu Tía

 

Hay lugares donde sopla el viento del norte -como en casa de Bobarín que ahorra en calefacción y en cristales de ventana- pero aquella tarde en la librería Ocho y Medio, soplaba el espíritu – Y las espirituosas- me interrumpe Bobarín. Una corriente huracanada hacía pasar las páginas de los libros y enredaba los pelos de los señores calvos con las barbas de los señoras que las tenían a remojo. La música de Luis Lasso llenó la sala de contento y entre la algarabía se podía discernir los ronquidos de Bobarín, que lejos del aburrimiento fingía narcolepsia para que no le asediaran los medios de comunicación. Y es que recordemos que a Bobarín lo que le gusta es pasar desapercibida para poder ejercer de canapera. Tras calmar su estómago en celo se animó a pronunciar unas palabras.

– Hablo, porque hablar es el modo más sencillo de convertirse en desconocido, al igual que la mejor manera de guardar un secreto en este país, es escribirlo en un libro- Tras esta frase todos los asistentes se agolparon en la caja terminando con todos los ejemplares del libro que ella misma no había escrito.

Una crónica de Clorata de Potasa para Grazia.

 

 

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