No se me arrimel señores que me acabo de maquillar

espejo2 copia

Pueden encontrar esta y otras ilustraciones en nuestro libro.

El maquillaje está sin duda a nuestra disposición como el bocadillo de chorizo. Ahora está muy de moda eso de maquillar las cosas, sobretodo en el gobierno – lo que gastan en cosméticos no está escrito – en concreto en pintalabios dorado para “los piquitos” de Au!  Y al final no es que tengan buena cara es que la tienen muy dura; en cambio, el pueblo llano y llana como yo y como Pepe vamos con la cara lavada aunque una vista máscara. Lo mejor para disimular la mala cara es pixelarse con el ratón pero tengan cuidado no se confundan y en vez de un Pixel se hagan un Dixel. A mi lo que me hace sentirme animada más que una sombra de ojos es un Sol y Sombra porque  más que barra de labios gusto de barra del bar; dicen que los polvos quitan los brillos pero a mi me dan un brío que no se puede aguantar. ¡Colorete natural! Y cómo se marcan los pómulos con el piti al aspirar. ¡Ay Sarita! Ya nadie me espera por no dejar de fumar; se me marcan las ojeras -eso es por trasnochar- más que pintarme lo mío sería ya restaurar, un buen borrón Ecce Homo, sólo me puede salvar…

abbey

Otro de mis defectos congénitos es mi total falta de vista, no es que los ciegos me lleven a mi -que aún controlo- pero últimamente no veo tres en un burro porque eso de ir en burro ya no se lleva. Por culpa de mi ceguera al mirarme al espejo no consigo verme los defectos, eso si, en cuanto me siento relajada y cierro los ojos los veo con claridad. Y es que la falta de vista le hace a uno ver más allá – o el más allá si cruza una el semáforo en rojo- aunque ahora los semáforos de mi barrio cuentan con una musiquilla que te avisa para cruzar de acera. Lo que no me convence es el tema que han elegido para esta empresa, me resulta monótono,  creo que como música para semáforos pegaría más “Come Together” del disco “Abbey Road” de los Beatles.

Tengo que hablar sobre esto y otras cosillas con la Botella, digo con la alcaldesa doña Ana -que con la botella ya hablo lo mío- aunque me temo que ninguna de las dos me harían caso. Otra virtud que tenemos lo faltos de vista es que ya pueden ustedes maquillarse, tunearse o cubrirse con mantas zamoranas para que una no les de la tabarra que les reconoceré a la legua por sus movimientos y a la lengua por sus dejes.

Volviendo al maquillaje y a los cuidados de la piel, es evidente que nos gusta conservar la cara sin que se nos rompa o se nos despegue; por mi parte a falta de mascarilla me planto una másbaratilla veneciana y sólo tengo que ocuparme de sonreír, que al fin y al cabo es el mejor maquillaje. También reconozco que por más que me maquille no puedo disimular mis defectos que son muy gordos. Eso si, si me sale una barba me la quito, porque con esta española costumbre de saludar propinando dos besos siempre se acaba pinchando a alguno y le cortas el globo. A las señoras muy pintadas tampoco les gusta esta costumbre porque el óleo tarda mucho en secar. Soy un cúmulo de imperfecciones perfectas, el orden dentro del caos, intento conocerme aunque me de susto y como mejor se conoce uno es viendo la cara de los demás cuando te miran, así que maquíllense y pónganse guapos ¡Que de gusto verles!

Una cruda crónica sin maquillar de Clorata de Potasa

-La Hermana Mala Sombra de Ojos-

A partir de ahora les iré dejando recortes del libro FF por si se animaran a comprarlo algo que a mi también me animaría; para ello pueden ponerse en contacto con servidora y se lo dedicaremos con gran alegría y contento. 

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